En muchas ocasiones confundimos la hiperactividad con la falta de disciplina (independientemente de la raza). Si no les marcamos a nuestros perros qué pueden y qué no pueden hacer, cuando pueden y cuándo no, lo que está bien y lo que esta mal, ellos no tendrán unas “tablas para ir por la vida” claras; y esa ausencia de límites se convierte en “desorden” que a menudo calificamos equivocadamente de hiperactividad.

Recibimos consultas que se describen situaciones que sin duda son el resultado de toda la educación que esas mascotas están recibiendo.
Sin darnos cuenta, se les permitiendo que vayan ganando terreno y se vayan haciendo dueños y señores de la casa.
Desconocen que está bien y qué está mal (puesto que nadie se lo ha explicado de una manera comprensible para ellos) y eso a menudo no les permite identificar por qué se produce nuestro enfado cuando llegamos a casa... piensan que es un juego ¡y hasta que a nosotros nos divierte también!
Frecuentemente los dueños explican que al llegar a casa y ver los destrozos al otro lado del salón riñen al perro en cuanto llega a saludarles ¿Han pensado que quizás al reñirles en ese momento lo más fácil de identificar es que les molesta que vaya a saludarles?Su cerebro funciona de manera diferente; tienen memoria fotográfica (esa por la que al ver una escena que almacenamos tiempo atrás en nuestra memoria nos hace recordar que esa película ya la hemos visto) Pueden recordar las cosas al volver a verlas (que es diferente de acordarse de ellas) y por eso es necesario llevarles ante los destrozos: Hay que enseñarles qué es lo que está mal, y deben entender que "sólo eso" provoca nuestro enfado.
Para muchos es muy importante saber cómo y por qué se produce ese comportamiento indeseado. Sé que a muchos no les gustará oírlo ni reconocerlo, pero ellos son los principales responsables de esa conducta.

Los celos, el enfado porque lo han dejado solo, destrozar porque no le han dejado sus juguetes... Todos esos pensamientos no existen en los perros: no son como las personas ¡su cerebro funciona muy diferente al nuestro! ¡No les atribuyamos nuestras capacidades y nuestras maneras de entender las cosas! No actúan ni por venganza, ni por celos, ni por enfado... simplemente puede ser un problema de aburrimiento mezclado con falta de disciplina, de que nosotros no le hayamos marcado qué se espera de él, qué puede y qué no puede hacer y cuál es su sitio en la familia; En muchos ocasiones se consiente a los perros en pequeñas cosas que no creemos importantes, y la suma de todas ellas nos lleva a encontrarnos con un perro sin una estructura mental ordenada.
Para poder solucionar estos problemas hay que cambiar algunos detalles del trato que se le dispensa al protagonista. Además de enseñar al animal, los propietarios deben aprender a educarlo, y esto quizá sea lo más importante; tienen que saber cómo actuar con él en cualquier situación.Todo esto tiene solución, y esa modificación de conducta forma parte del adiestramiento: consiste en corregir los errores que hay en el entorno del animal, enseñando al amo a entender a su perro, dándole alternativas para modificar los aspectos de la convivencia que hasta ahora tenían un enfoque equivocado o no comprensible para el animal.

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